
La tensión en la OTAN: ¿Puede EEUU abandonar su defensa en Europa?
Las recientes declaraciones de Donald Trump han reavivado el debate sobre el futuro de la OTAN, sugiriendo que Estados Unidos podría retirarse de la Alianza Atlántica si sus aliados no cumplen con sus compromisos financieros. Esta provocativa afirmación incluye incluso la posibilidad de que animaría a Rusia a atacar a naciones que no paguen su parte en la defensa colectiva. Pero, ¿qué significaría realmente una retirada estadounidense para Europa y su seguridad?
Un análisis del Quincy Institute for Responsible Statecraft revela que, a pesar de la retirada de tropas de Afganistán, Estados Unidos mantiene aproximadamente 750 bases militares en 80 países, lo que cuesta a los contribuyentes estadounidenses alrededor de 55.000 millones de dólares anuales. En Europa, cerca de 84.000 soldados estadounidenses están desplegados, con cifras que podrían aumentar a 105.000. Este despliegue incluye 38.700 en Alemania y 14.000 en Polonia, entre otros. Lejos de ser una carga, los países europeos que acogen estas bases asumen el 34% de los costos operativos, lo que plantea interrogantes sobre el verdadero costo de la defensa estadounidense para el viejo continente.
Además, las tensiones se intensifican al considerar que Europa importa armamento estadounidense por más de 318.000 millones de dólares anuales, lo que contrasta con el bajo gasto en defensa que Trump critica. Sin embargo, su lógica es contradictoria: amenaza con dejar a Europa indefensa a menos que aumenten sus capacidades militares, lo que sugiere que la defensa estadounidense es más una cuestión de interés propio que de altruismo. La idea de que EEUU abandonaría la OTAN es poco creíble; diversos ex embajadores y altos mandos militares han defendido que la presencia estadounidense es crucial para su propia seguridad global. Por último, un estudio del International Institute for Strategic Studies plantea que si Europa asumiera la defensa que actualmente proporciona EEUU, el costo podría ascender a un billón de dólares, subrayando la complejidad de la situación y la necesidad de un debate crítico sobre la seguridad europea en el contexto actual.