
EEUU busca apoyo internacional para reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, pero recibe respuestas evasivas
En medio de la escalada militar en el Golfo Pérsico, Estados Unidos ha lanzado un inusual llamamiento a sus aliados para que envíen buques de guerra y ayuden a reabrir el estrecho de Ormuz, vital para el comercio energético global. A pesar de los intensos bombardeos contra Irán, el paso permanece bloqueado para gran parte del tráfico marítimo, lo que pone en jaque no solo la economía mundial, sino también la credibilidad de la Casa Blanca.
La respuesta de la comunidad internacional ha sido cautelosa. España ha sido la más clara en su negativa, mientras que otros aliados, como el Reino Unido y Japón, han abogado por una disminución de la escalada militar antes de considerar cualquier despliegue naval. Este panorama refleja la reticencia de las potencias a involucrarse en un conflicto que podría desbordar sus fronteras. A su vez, la advertencia del presidente Trump sobre las posibles repercusiones para la OTAN si no se actúa, evidencia la creciente tensión y el riesgo de un conflicto que podría arrastrar a más países a una guerra de consecuencias imprevisibles.